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Obsesión por el sexo
Dirigida por Bigas Luna es otro ejemplo de la obsesión de este director por el sexo. Una obsesión que significa una lacra en toda su filmografía, ya que sus películas se miran en función de las escenas de sexo que contienen.
Las edades de Lulú es un ejemplo claro de lo dicho anteriormente. La historia, los personajes, las situaciones, todo en la película es secundario y no es más que una excusa para encadenar escenas de sexo chabacano y simplón.
Este planteamiento morboso y, en parte, atractivo, va derivando hacia la monotonía, especialmente la parte final ( demasiado dura y asquerosa) retratando lugares lúgrubes y decadentes. Sin duda lo peor de la cinta.
En definitiva, una película porno disfrazada de cine serio, que no consigue engañar a nadie.
Choiminsiko 
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