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Si esta película no conecta, no emociona tal como dicen, es que los críticos han perdido esa capacidad.
No me esperaba una película como la que he visto puesto ya que exceptuando a Tesis, sus precedentes nunca me habían calado ni por su argumento ni por sus actores. No me gusta Amenábar pero me gusta Ágora, creo que decir que esta película no es grande es mucho presuponer del cine que se hace hoy en día. No solo emociona, si no que emboba, hipnotiza, y si bien hay algunas partes que quedan un poco cojas tras los numerosos cortes que tiene la versión estrenada en cines, espero impaciente la versión extendida.
Es grande sólo por el hecho de resucitar y colocar en la historia a un personaje que apenas conocíamos de una manera tan exquisita, de hacer un homenaje tan cariñoso a Hipatia y de atacar con la palabra y la imagen en un gran acierto los fervores religiosos y su necedad ante la ciencia y el saber.
La fotografía es fantástica y Rachel como no se podía esperar de otra forma borda su papel. No es Ben Hur ni nada parecido, dicen algunos. Y gracias a Dios, no puedo imaginarme la intención de reflexión moral de este filme rodeada de violencia gratuita, ni a Hipatia a lomos de un caballo segando cabezas con dos espadas.
No sé si alguien esperaba encontrar en la figura de Hipatia que por lo que sabemos era la calma personificada, a una princesa guerrera "forjada en calor de la batalla".
Como ejercicio intimista la cinta convence si alejamos de nuestra intención el encontrar una película de amor o un clásico de roma a lo Samuel Bronston. Aquí la protagonista es una científica que como muy bien dice tiene su dogma en la ciencia y la filosofía, ideales que desencadenan la furia de la ignorancia y el machismo, pero que hacen más mártir a Hipatia que a cualquiera de los santos que menciona Amenábar. Genial (9)
funambulista 
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