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Carta de una mujer desconocida
Si esta película no me ha gustado no ha sido porque la compare con la anterior e inolvidable adaptación de Max Ophüls, ni porque reniegue de las historias de amor que te encogen el alma (al contrario, me encantan), sino porque percibo en ella un absoluto distanciamiento con lo que está contando, un tratamiento narrativo de la relación que, quizás por un enfoque de guión equivocado, arranca de un plumazo a tan apasionada historia de amor de lo que más falta le hace: la emoción. Según la cuenta Jinglei, la historia no conmueve, no me toca la fibra sensible salvo en algún plano aislado; me deja indiferente.
El motivo principal: olvida el hecho de que el amor es cosa de dos y deja de lado la figura masculina, a la que no sólo no llegamos a conocer, sino de la que tampoco lograremos vislumbrar el efecto que en ella provoca el descubrimiento de tan velado y latente amor. Tampoco ayuda demasiado a prender de emoción y verosimilitud la narración el hecho de escoger para el papel masculino protagonista a un tipo tan poco atractivo físicamente como es Jiang Wen (un casting torpón, imagino). Por lo demás, la película es bonita de ver, pero carente de alma y agilidad, incapaz de mostrar la evolución de sus personajes de forma creíble y fluida, preocupándose más por filmar bonito que por estar a lo que se tiene que estar: a cuidar de sus criaturas para hacerlas interesantes y, quizás, inolvidables. Una lástima, pues al final sólo queda una aburrida, apagada corrección, cálida por fuera, fría por dentro.
Lo mejor: algunos solitarios momentos de belleza.
Lo peor: no conmueve, e incluso aburre en varias partes de su metraje.
nachete 
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