Es lo que más respira esta joya de la animación japonesa. No deja ni siquiera un respiro para disfrutar de momentos simpáticos o amables, cuando parece que la situación de los hermanos mejora vuelve de nuevo el bajón, es una constante de sube y baja de emociones. Película triste donde las halla, te deja una sensación de impotencia respecto a la guerra, culpable de la desesperación de los personajes. Es sin duda la mejor película de Isao Takahata (director de Heidi y Marco) que consigue llegar a la cumbre de la animación y sin duda del cine. Obra maestra.
spoiler:
Momento para recordar: Seita tiene una idea, recoge luciérnagas y las mete en un bote, cuando lo abre, aparece la luz.
Otro momento para recordar: Última escena, Seita debe quemar a su hermana, Setsuko, ya fallecida. El momento se hace eterno y la emoción no se puede esconder.