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Película blandita, blandita.
Lo única ocurrencia a propósito de esta insulsa película es la que arriba se indica, ya que a pesar de que se trata de un film que obviamente se deja ver, lo cierto es que lo que en ella se cuenta ya se ha narrado más de mil veces y casi siempre de forma más brillante, a saber: dos hombres en principio alejados en cuanto experiencias, expectativas e inquietudes se refiere, y después de un encuentro casual, se ven abocados al entendimiento y a la comprensión mutua, logrando cambiar su forma de enfocar y visionar el mundo, haciendo saltar esa chispa que consigue lo que estos dos desengañados de su propia existencia ansiaban conseguir, que no era otra cosa más que la expiación de sus propios temores e inseguridades, debido sobre todo al mutuo aprendizaje que entre estas dos personas finalmente opera.
Este planteamiento mil veces visto se cuenta en otras películas de forma más cercana a la realidad, de forma más creíble y, sobre todo, muchísimo menos almibarada; por tanto más al gusto de este que suscribe.
simón 
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