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Poderosa película antirracista
Antes de nada, hay que destacar el tremendo trabajo de Edward Norton, en una de las mejores actuaciones que yo haya visto hasta ahora. Es capaz de mostrarse duro, frío y violento; pero también sensible y vulnerable, con una asombrosa naturalidad. Además consigue que su personaje (Derek) se gane las simpatías del espectador, pese a que es un nazi que ha asesinado a sangre fría. Lo dicho, poderosa y magistral interpretación de Norton.
Pero la película tiene más, mucho más: la historia que narra es tremenda, vemos cómo Derek se "hace" nazi, de dónde proviene su odio, cómo le influye el entorno que le rodea; y luego observamos cómo se da cuenta de sus errores, e intenta que su hermano no los repita.
La fotografía también es magnífica (en blanco y negro para recordar el pasado de Derek, y en color para el presente), y el resto del reparto no desentona, sobre todo un magnífico Edward Furlong. Además del final duro e impactante que tiene la cinta, que demuestra que no es tan fácil aparcar el pasado, y además te deja pensando cómo es posible que haya tanto odio entre unas razas y otras, y la importancia que tiene la educación que den los padres a sus hijos para intentar solucionar este problema (el padre de Derek era xenófobo, y eso influyó mucho en su comportamiento).
Como curiosidad, decir que en el montaje original el personaje de Furlong (Danny) iba a ser el protagonista, pero los productores obligaron al director a que lo cambiara y otorgara más importancia al de Norton.
Marsellus Wallace 
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