Impresionante de principio a fín.
Se mezcla la más fina ironía con la sensibilidad a raudales en toda la película. Es de una humanidad desbordante.
El patético protagonista se hace querer, así como todo el resto de las marionetas humanas que aparecen en la cinta con las que para nuestra desgracia nos sentimos reflejados en varios momentos (y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra). Critica la estupidez de la sociedad, los organismos oficiales y el funcionariado, el matrimonio, la paternidad, la dignidad y no deja titeré con cabeza. Pero ante todo nos pone cara a cara con la absurdez, egoísmo y estupidez humana que plaga nuestros días, nuestro desapego a todo, nuestra dejadez, nuestra desesperación, nuestro cansancio... En qué nos hemos convertido; pero al final, Arcand deja un resquicio a la esperanza, a la naturaleza a la placidez y al lado útil del ser humano.
spoiler:
Estupenda la escena en la que Jean Marie le explica al "profesor de universidad" arruinado, que no puede hacer nada, que su trabajo consiste en escuchar a personas que están peor que él, pero que no puede acceder a ningún medio para ayudarles, que él, ha formado parte de un grupo de rock, que escribía columnas en el periodico de la universidad, que se manifestó en contra de la centrales nucleares, que estuvo metido en política y un largo etcetera que nos hace conocer mucho más a fondo la vida, pensamientos y estado actual de nuestro personaje.
Increíble Marc Labreche.