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"Hay algo que emana de ella que me atrae..."
Más que terror explícito, yo diría miedo oscuro. Y es que, Tourneur se sirve de algo que en un principio podría ser semilla de una historia de terror, y que finalmente transforma en pretexto para explorar las emociones humanas. La mujer pantera, se hace más pantera que nunca cuando cuando son sus pasiones las que la dominan.
Así, el director hace avanzar la acción mediante un triángulo amoroso y una antigua historia serbia, que se acabarán juntando en un magnífico final, preludio de una continuación que tardará dos años en aparacerer ("El regreso de la mujer pantera").
Sin duda, los personajes están muy bien escritos y en su sitio. Esto se puede ver en la figura del psiquiatra, quien facilita el climax sin que por ello se sacrifique la pareja víctima de la mujer pantera, y por tanto un final abierto. En este sentido, es también muy importante el rol de Smith, quien se verá envuelto entre el amor convencional hacia su compañera de trabajo, y la mística atracción que siente hacia su propia mujer, y que bien refleja cuando pronuncia la frase que da título a esta crítica.
Sergov 
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