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Una historia irlandesa (americanizada)
"No es una historia americana; es una historia irlandesa". Así dice Brad Pitt, en un intento de metaforizar la película de Alan J. Pakula. Dicha metáfora no es muy pertinente con dicho film, ya que es un producto americano en prácticamente su totalidad, con dos estrellas (más o menos bien aprovechadas) al servicio de una correcta y entretenida película, con sus puntuales dosis de tensión, pero que de emociones escasea bastante.
El principio promete un producto potente pero, finalmente, el resto fluye bajo los cánones de la correción y jamás llega a apasionar. La (escasa) música irlandesa de la película es muy bonita (claro está), pero todo se encuentra acechado por Hollywood, y el discurso moral o político es más bien simple.
Lo que nos queda es un digno entretenimiento en el que la frase que mencioné al principio de mi crítica cierra, con cierta elegancia, la película.
Sarasa 
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