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Maquiavelo en el Bronx
De Niro hace una opera prima bastante lograda, aunque se mueve en un terreno que conoce a la perfección, el de los bajos fondos neoyorquinos, las mafias y la violencia de la gran manzana, allá por los setenta. A pesar de su egolatría, el actor-director se reserva un papel secundario, aunque no menor. No tiene nada que envidiar a buena parte de las películas de su amigo y maestro Scorsese, y en ella destaca la interpretación de Palmintieri, un actor al que no se le recuerda de otra manera que interpretando a un gangster. En este caso, el mafioso al que encarna tiene el atractivo de estar movido por la filosofía, convenientemente reciclada, del gran Maquiavelo. La película no se limita a presentar un ambiente de violencia y corrupción, sino que los aspectos morales, el amor adolescente, y cuestiones como el racismo se abordan con solvencia.
Shinboneniná 
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