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Brian de Palma, el maestro encasillado
Cuando veo films como este, lo único que me viene a la cabeza es que ojalá a De Palma le cayesen más trabajos así entre manos, pues parece ser que en el terreno del cine de mafias se maneja como nadie.
Y así lo demuestra cada vez que rueda un film de estas características, pues aunque quizá no consiga superar en puesta en escena a maestros como Scorsese o Coppola (aunque tenga poco o nada que envidiarles), en todos los demás aspectos se muestra más eficiente y hábil, ya sea por la agilidad que puede llegar a dar a los entramados que desarrolla, por la intensidad narrativa que adquieren, en ocasiones, sus películas o por saber desarrollar sus proyectos sin llegar a dejar lagunas de por medio, por extensos que puedan llegar a ser.
A ello, solo hay que añadir una historia muy interesante, que mejora con el paso de los minutos y está relatada con pulso de maestro, una soberbia interpretación del eficiente Al Pacino (que, en sus colaboraciones con de Palma suele rendir a un gran nivel), que ofrece uno de sus mejores registros al lado de uno de sus mayores valuartes y el acompañamiento de un Sean Penn suficientemente efectivo y convincente, que otorga gran juego al relato en sí, y aporta grandes instantes.
Así, el señor de Palma vuelve a tirar de personajes emblemáticos, historias con mucha garra y situaciones ideadas con genialidad para el disfrute del espectador más acérrimo al género.
Todo bien acompañado y servido por el magnífico cineasta, hacen del global uno de los trabajos más logrados de tan enriquecedor tándem.
Y, quizá, si no fuera por los gratos recuerdos de infancia que conservo sobre Los intocables, consideraría Atrapado por su pasado su mejor film sin paliativos de ninguna clase.
No tiene desperdicio.
Grandine 
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