|
Mil razones para una guerra ni una para una escuela.
A personas como yo que antes de ver este film no sabían prácticamente nada de la guerra de Afganistan esta película a parte de reveladora puede resultar algo más que entretenida. Gracias al cielo Tom Hanks se recupera de "El Código Da Vinci" con un papel más que convincente y una Julia Roberts bastante correcta. Destacar la interpretación de Philip Seymour Hoffman que le da el toque de sal y pimienta.
Basada en un hecho real, los actores de La guerra de Charlie Wilson tuvieron que ponerse en la piel de las personas a las que interpretaban. Al contrario de Tom Hanks (Charlie Wilson), Julia Roberts prefirió no conocer a Joanne Herring hasta hacerse con el personaje. Philip Seymour Hoffman no pudo conocer a su personaje en vida pues ya había fallecido.
El rodaje de La guerra de Charlie Wilson comenzó en Marruecos, que hizo las veces de Pakistán y Afganistán. Allí tuvieron como asesores a Jere Van Dyk, experto en Afganistán, y Milt Bearden, el jefe de la CIA en Pakistán desde 1986 hasta la retirada de la Unión Soviética. A la altitud a la que estaba instalado el campamento de refugiados, los cambios de tiempo eran muy bruscos, pasando de sol a lluvia en cuestión de media hora. Los actores y el equipo técnico se alojaban en un hotel de una estación de invierno, donde se quedaron atrapados cuando una tormenta de viento, nieve y granizo cerró el puerto que llevaba a Marrakech, la ciudad más próxima a una hora y media. También se rodó en Rabat, la capital de Marruecos, en un precioso palacete con patio central y antesalas con grandes arcos, cuyas paredes estaban decoradas con cerámicas. Como curiosidad, apuntar que existe un pasaje en el filme que se desarrolla en Afganistán y que requirió de la presencia de 900 extras, un auténtico desafío para el diseñador de vestuario Albert Wolsky. La escena en cuestión se rodó en Marruecos, de tal modo que se adquirió ropa afgana en Kabul y luego se envió a dicho país, donde se teñía o envejecía para que se asemejara a las sencillas prendas que utilizan los refugiados. Además, también se tuvo que recuperar la moda de los 80 para los intérpretes principales, siendo muy peculiar el caso de Julia Roberts, pues llevaba encima unos cuantos diamantes prestados por Cartier North America, todos ellos valorados en varios millones de dólares (no es de extrañar, pues, que dos guardas de seguridad la acompañaran en todo momento para evitar que cualquiera se los robara).
Como síntesis, a parte de gustar, te demuestra lo injusta que es la guerra y lo poco dispuestos que estamos a verdaderamente ayudar a paliarla y a reconstruir lo que esta se llevó.
olimpo 
|