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El don de la universalidad
Probablemente dudaría entre varias, pero si tuviera que escoger una peli para mandarla al espacio exterior como indiscutible paradigma del cine terráqueo “Doctor Zhivago” sería, sin lugar a dudas, una candidata ideal.
Decía que sería una candidata ideal porque reúne dos premisas básicas e indispensables: “Doctor Zhivago” es buena y es popular. Ambos condicionantes, pues, sintetizan ese valor paradigmático tan difícil de encontrar no tan sólo en el cine actual sino en toda la historia del séptimo arte. Y si no, paraos a pensar: ¿existen muchas pelis con un nivel de calidad considerable concebidas para gustar a todos los públicos?. Descartado el cine comercial de bajo rango, el cine independiente, el experimental, el de género, el gafapastero... ¿qué nos queda? El cine de Lean... y poco más.
Por eso mismo, y mucho más, me gusta “Doctor Zhivago”. Por eso mismo, y mucho más, me gusta David Lean. Porque el cine es un lenguaje y Lean, un excelente narrador. Porque el cine es entretenimiento y “Doctor Zhivago” recrea sentido y sensibilidad durante casi tres horas. Porque cuando una peli -y por ende, un director- es capaz de satisfacer a mi abuela y al gafapasta más recalcitrante, esa peli –y por ende, ese director- tienen un don.
El don de la universalidad.
Taylor 
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