Kaurismäki vuelve por sus fueros y, una vez más, la arma: una película sobre la infelicidad y la incomunicación, una historia tristísima de personas incapaces de expresar sus sentimientos, que se mueven en un mundo urbano desolador, feo, frustrante a más no poder. Kaurismäki es una especie de Bresson con sorna (1), posee un humor muy particular, soterrado, que circula bajo la historia oculto como una cloaca, y es fiel a su estilo lleno de silencios, de miradas huidizas. La retórica del cine de Kaurismäki tiene algo muy intenso y puro: no busca el naturalismo, en ningún momento nos oculta que estamos viendo una actuación, pero consigue con ello una sensación de verdad que cualquier otra retórica al uso raramente consigue (por ejemplo, la del cine norteamericano, que asumimos como realista sin serlo, por no hablar del español). En fin, "Luces al atardecer" es una película de Kaurismäki y con eso está dicho todo para quien conozca su obra: cine de una sencillez casi franciscana y cine de altísima calidad que (particularmente) me parece divertidísimo y conmovedor, aunque entiendo también que no guste a todo el mundo (y esto no supone ningún desprecio hacia la sensibilidad de los espectadores que no compartan estos gustos porque reconozco que Kurismäki es un poco especial). Para los que amamos su cine, su presencia en las carteleras españolas es oxígeno.
spoiler:
1. Esa femme fatale que pasa la aspiradora mientras los hombres juegan a las cartas, ese concierto de rock, esos bares, esos camareros, ese puesto de salchichas en un descampado...
2. Las autoridades turísticas finlandesas deberían pagar a Kaurismäki para que se vaya a rodar a otro sitio (qué sé yo, a Marbella, por ejemplo) porque no creo que a nadie le queden ganas de viajar a Finlandia ni de conocer a un finlandés después de ver su cine (al lado del Helsinki que retrata en sus películas hasta Burgos parece una ciudad amable y chistosa).
3. La película no es nada aconsejable para los que estén dejando de fumar, porque aquí encienden cigarrillos en todas partes (hasta dentro del cine) y fuman hasta las guitarras eléctricas.