La intriga y la reflexión moral del film mantienen a uno pegado a la pantalla durante los 145 minutos de metraje sin provocar bostezo alguno. Comprobar lo bien que la mueve Spielberg (la cámara) fascina a cualquiera; asi como su sentido de la estética, en el que juega un papel importante la iluminación (ejemplos los hallamos en el bello plano de Ágata emergiendo de la piscina en la que está conectada, o la habitación donde tiene lugar el transplante de ojos).
spoiler:
Algunos le reprochan a Spielberg el final feliz. Yo no digo que hubiese quedado mejor un desenlace trágico en una historia con un destino tan marcado, pero este aspecto no le resta importancia al ambiente de mínima privacidad y de critica moral que se respira en el resto de la película. El único punto reprochable es, quizás, alguna escena de acción demasiado explotada. En definitiva, un peliculón que roza la perfección y que está llamado a convertirse en un clásico.