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La impresionante aventura de la vida y obra de Dylan, narrada de la mejor forma
Me ha sorprendido muy gratamente I'm Not There, pues no se trata de otro 'biopic' de esos a los que nos tienen acostumbrados (véase 'En La Cuerda Floja' o 'Ray', por poner casos recientes), sino que está narrada y interpretada de una forma muy original y sorprendente. Al principio era escéptico porque no me inspiraba mucha confianza esta propuesta tan valiente y novedosa, pero lo cierto es que nada más empezar, logró que me metiera de lleno en esta aventura épica sin precedentes: la de la vida y la obra del más grande artista del siglo XX: Bob Dylan, a través de su música, y a través de escenas de su vida que, a la vez, reflejan el mundo que le rodeaba, el mundo en el que muchos amantes de la musica de los '60 y '70 en general -no solo de la de Dylan-, nos hubiera gustado vivir.
En la obra confluyen momentos de humor (escenas de Jude Quinn con Allen Ginsberg) de crudo dramatismo (discusión de Robbie Clark con su esposa, mientras suena 'Idiot Wind') y incluso secuencias oníricas. Una mezcla de sensaciones que a mí personalmente me evoca al cine de Fellini, sobre todo a Fellini 8 y 1/2.
Varios actores interpretan a Dylan en diferentes etapas de su vida, cada uno de ellos con diferentes nombres y bajo diferentes contextos. Ésto, sumado a los saltos temporales que se dan lugar en la narración durante todo el metraje, probablemente confundirá y aburrirá al espectador que no conozca muy a fondo la vida y obra de Dylan, pero los fans más acérrimos no solo lo entenderán, sino que también encontrarán y disfrutarán de muchos otros guiños a su vida y obra, escondidos en los diálogos y en los personajes.
La interpretación por parte de los actores es, en general, brillante, (resalto especialmente la del jovencísimo Marcus Carl Franklin, la de Richard Gere y por supuesto la de Cate Blanchett), pero falla la de Christian Bale, que en momentos roza el ridículo con una imitación demasiado exagerada.
La impresionante banda sonora de la película cuenta con una brillante selección de canciones originales de Dylan seleccionadas de su numerosa discografía (ojo, la "banda sonora" que han sacado en CD, un extenso popurrí de versiones más bien sosas, no es la que suena en película -por lo menos al completo-).
En resumen, Todd Haynes se ha arriesgado con esta propuesta tan novedosa, pero en mi opinión, le ha salido muy bien. Quizá gane detractores entre el público más purista que hubiera preferido un biopic más convencional, pero lo importante es que ha logrado crear una obra cinematográfica maravillosa, brillante y original para el disfrute -sobre todo- de los más fans del maestro.
mister jones 
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