Cuando yo era niño y odiaba Disney. Estaba enamorado de los monstruos, nunca me dieron miedo, me encantaban, eran mis amigos, yo no temía que hubiese uno debajo de mi cama, quería que hubiese uno debajo de mi cama.
Y como tal me gustaba mucho ver películas clásicas de monstruos, como las de la Hammer o La Universal. Mi favorito era el hombre lobo, interpretado por Lon Chaney Jr, o por el español Paul Naschy, y pronto lo veremos a la vieja usanza interpretado por Benicio del Toro,
Pero también me encantaban los vampiros. Eran fantásticos porque eran unos villanos geniales (los villanos era lo que más me gustaba de las películas). Eran malos, ruines, peligrosos, inteligentes, aristocráticos y sobretodo eran terroríficos. Recuerdo que cuando ví Nosferatu no pegué ojo aquella noche.
El encanto de los vampiros era ese, eran unos villanos que metían miedo y podían transformarse en murciélago, o controlar lobos. E imponían temor a todos a los que miraba. Aquellos vampiros eran interpretados por actorazos que realmente metían miedo, Bela Lugosy, Cristopher Lee o Klaus Kinski. Los vampiros eran aquellos MONSTRUOS sacados del folklore popular que aterraban a la gente en salas de cine.
Pero todo eso cambió y los vampiros perdieron el rumbo. Una escritora barata llamada Anna Rice escribió una serie de novelas rosas que tenían como trama a unos pseudo vampiros, llorones y quejicas, que iban de profundos y apasionados. Es decir Rice escribió una novela erótica camuflada. Lo justo hubiera sido que hubiera quedado como eso y punto. Pero surgió una complicación. Los vampiros de Anna Rice estaban buenísimos y eran el sueño de toda quinceañera. Y así estos vampiros de plástico empezaron a acaparar el ámbito cinematográfico.
Los vampiros empezaron a llenar un género de lo más absurdo y ridículo que se ha visto: Historias de amor-terror. -PERO VAMOS A VER, DE QUÍEN FUE LA IDEA DE METER TÉRMINOS CONTRADICTORIOS???
Los vampiros durante siglos de leyenda, literatura, y 100 años de historia cinematográfica FUERON MONSTRUOS.
Lo de vampiros y vampiras buenorros y llorones es un invento que empezó con Anne Rice a la que le debían de poner cachonda.
Así que desde entonces la imagen del vampiro ya no corresponde a Drácula, corresponde a un grupo de tiarrones y hembronones (llorones o salidas) que en cuanto abren su boca a las chicas se les hace el chocho fanta y a los hombres el culo pepsi cola.
spoiler:
Drácula no era un llorón, una pobre alma cándida y trágica en la historia. Al contrario en todo momento la novela nos lo muestra como la encarnación del diablo en la tierra, un ser sin el mas mínimo atisbo de humanidad ni corazón.
En cambio ahora por culpa de esta raza de vampiros bastardos, Drácula ha cambiado de ser una criatura espantosa y cruel a un metro sexual sensible y dolido.
No pasa nada si pones la balanza equilibrada. Puedes poner a estos pseudo vampiros y no pasará nada si en el otro plato pones a los de verdad.
Pero la balanza está desequilibrada, los pseudo vampiros guapitos están en la parte alta, en cambio los viejos y verdaderos solo perduran en el recuerdo, una sombra de lo que fueron:
Max Shreck, Bela Lugosi, Crhistopher Lee o Klaus Kinski serán y siempre serán los verdaderos vampiros que existieron.
Brad Pitt, Tom Cruise, Stuart Townsend, Robert Pattinson solo son unos tiarrones con colmillos de pega. Un tigre de papel.
No me molesta que se haga de los vampiros algo seductor y atractivo. Lo que no me gusta es que eso conlleve a quitarle su lado monstruoso por el de uno trágico
Vamos a ver. Decir historia romántica de vampiros es una incongruencia.
Los vampiros son de historias y películas de TERROR. Y mezclarlos en historias románticas es mezclar carne y chocolate, se puede SI, es vistoso Depende, es comestible NO.
Meter a monstruos de novela de terror en novela romántica es una mezcolanza de géneros completamente opuestos.
Por esa regla de tres metemos a Bambi en terminator.
Si yo escribiera una comedia de desmadres con el monstruo de la laguna negra de protagonista de ahí saldría una chorrada impresionante.
Lo mismo pasó con los vampiros. Ah! pero como nos la colaron. En lugar de VAMPIROS, metieron a Rodolfos Valentinos y Marilyns Monroes como vampiros. Así a la gente se le caía la baba y se callaban la boca.
Yo no me callo la boca, por muy Brad Pitt enseñando pectorales y por muy Angelina Jolie enseñando cacha, seguiré diciendo que eso NO es un vampiro.
Podre decir bueno estos vampiros son una chorrada pero me gustan. Pero antes diré son unos vampiros de pantomima.
Que cojones les importa a ellos si la oscuridad es vacía o no. Esto de los vampiros emos son un invento moderno.
Pero ahora es todo: -HUUUUUY POBRES VAMPIROS, HOOOOO COMO SUFREN TÍA, JOOO ME ENCANTARIA PODER ESTAR JUNTO A EL. BUUUUU SI POBRES VAMPIROS QUE TIENEN PODERES Y SON INMORTALES Y HACEN LO QUE LES SALE DEL POTORRO-
A nuevos tiempos nuevas basuras. Y no contentos con la novela rosa de la Rice nos plantan la nueva moda: Crepúsculo, Medianoche, Atardecer, y a eso de la hora de merendar
En el que de nuevo desfilan metro sexuales SIN colmillos, que van de profundos y atormentados y claro la joven chica humana se enamora de tan dolido tiarrón.