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Mi matasuegras, mis torreznos...
Aprovecho ahora para alzar la voz y cagarme en todas y cada una de las estirpes de los miembros de la licorería, porque con esta película habéis armado una bacanal alcohólica y no me habéis avisado.
Es contemplar esas espléndidas notas exudando alcohol y frenesí y sentirme marginado, en mi esquina, con mi matasuegras rojiblanco, con mis torreznos.
Dhul y chaquetitas matinales comandan la party, y yo siento una mezcla de ternura y de envidia que me consumen.
En fin, al igual que Yo Anduve Con Un Zombie, minipelícula de Tourneur delirantemente mediocre, con unas interpretaciones que rozan el sainete y con una historia de amor que no lo roza, lo abraza por completo, y rescatada de los tiburones por alguna que otra secuencia inquietante, además de por una atmósfera siniestra medianamente apreciable.
Menos mal que varios años después, y en su fijación por seguir pariendo celuloide de serie B, decidió reclutar a Precio y a Lorzas y engendró La Comedia De Los Terrores, la obra maestra del humor más infravalorada de la historia del cine.
Y sí, conviene repetirlo, donde Precio pronunció la mejor frase que un borracho jamás haya espetado a su afición: "Voy a beber hasta quedar estupefacto".
Barfly 
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