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Si voltea... si duda...
Boe ha logrado construir una película esplendida, inmensa y renovadora. A través de una historia de amor y de desamor, el director nos adentra en una relación afectiva que parece salir de un cuento de Kafka. Si bien la narración es enrevesada, Boe consigue que el espectador, aunque sea el espectador atento, se adentre en la lógica de la película, haciendo creíble lo inverosímil, pero siempre dejando un margen para la libre interpretación del público. La música sumerge, los actores son extraordinarios, incluso sus rostros se contraponen y se complementan, el grano le da una textura sucia pero preciosista. Y, por supuesto, la historia, el amor y la duda confrontados. Todo o nada. Boe parece decirnos que lo único que sostiene nuestra vida es la fe, lo único que la destruye es la duda. Por eso, aunque sea una película, una reconstrucción, nos duele.
Alvaro Villegas 
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