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inocencia inteligente
Que se pierde en los dulce dieciseis de una chica con una sabiduría que te deja pasmada. Un director que consigue convertir un cómic de ilustraciones porno en una historia de amor, para mí no sólo es bueno, es que además AMA a la mujer. Y cuando digo que AMA es que la ama como género, como Sibila, como puta, como criatura nutricia, como musa, como colega, y como todo. O tal vez Chimo, no sé, a quien corresponda. Los hombres no cuentan en esta película, excepto el niño enamorado quien, ya despojado de su inocencia -y aún sin perder su unicornio- continúa adelante sin su chica. Esta chica que, virgen aún, le ensaña a amar sin tocarla un pelo. Para mí esta película es la celebración del erotismo en estado puro, sin el cual el amor parece ser imposible. Preciosa.
Malasangre 
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