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Oportunidad perdida, translación fallida
La clave de "El Perfume" es el final.
El final no funciona en absoluto.
-Es el mismo final de la novela y que allí funcionaba a la perfección.-
Pero aquí no.
La imaginación humana está fuera de todo límite y en ella casi todo es posible, con esa ventaja cuenta la literatura. Pero una película lo único que hay es lo que las imágenes muestran, y las escenas finales de esta película son auténtico fracaso, incomprensibles, y francamente estúpidas.
-¿Pero es el trabajo de Tykwer malo?-
En absoluto, Tykwer hace todo lo que puede, pero este -casi- encargo divino está sólo a la altura de un genio. Hacer el olor visual, transmitir una fragancia y un aroma con imágenes casi palpables y perdurables en el tiempo es un atrevimiento que finalmente no se logra superar.
Y eso que algunas escenas funcionan, como la conseción del primer perfume humano o las de puro thriller, pero el olor final, estamos hablando del olor más poderoso de los olores, algo inimaginable y por encima del propio sentido humano, resulta ser algo inapreciable y ridículo.
De todos modos y aunque no consiga su probablemente inalcanzable propósito, "El Perfume" no dejan de ser algo más de dos horas de apreciable cine de corte clásico con un en ocasiones descarado toque moderno, cierto toque fantástico, y bien rodada e interpretada.
antonio1004 
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