Las rosas son hermosas, nos atraen con su dulce perfume y su frescura. Son tan rojas, del color del Amor y el deseo. Su belleza nos recuerda a nuestro ser amado y por eso se las regalamos cuando estamos enamorados. Pero si nos acercamos un poco más, veremos que no son tan celestiales después de todo. Tienen espinas, al tocarlas nos duele y si no ponemos cuidado hasta nos pueden hacer sangrar. Y si nos adentramos aún más podemos llegar a ver desgradables insectos que habitan en ellas. Nos da curiosidad sus formas, colores y manera de moverse. Nos provocan repulsión y a la vez nos gustan. Tanto nos inquietan que llegamos a tocarlos. Pero cuando vemos, ya nos han picado e incluso nos han infectado. Nada es lo que parece. Detrás del mundo hermoso y tranquilo que vemos, se esconde su contraparte, el lado oscuro; el fascinante mundo de lo extraño y lo horrible.
Combinar estos dos mundos y mezclar los sueños con la realidad es el sello característico de David Lynch. Sus magistrales filmes requieren ser leídos con todos nuestros sentidos. Podemos estar siendo testigos de un sueño y pensar que es la realidad, o estar contemplando lo real y pensar que se trata de un episodio onírico. Sus imágenes nos seducen e intrigan. Su poesía es la más oscura y profunda. Y nos invade y nos enajena porque es una caricia, es una canción hipnótica, es alguien que inesperadamente sale de entre las sombras, es Belleza. Y todo esto es "Terciopelo Azul", una apabullante Obra Maestra donde Lynch nos invita a ver más alla de la superficie y a sumergirnos en el mundo que habita debajo de esta. Un mundo que él parece conocer perfectamente, tanto como conoce el subconsciente humano.
La vida es tranquila en Lumberton, EUA. Un hombre riega el jardín. Pero repentinamente se tuerce el cuello y cae al suelo. Desde ahí Lynch nos comienza a decir que nada es tan perfecto como aparenta. Bajo el cuidadísimo césped, dos escarabajos luchan ferozmente. Perfecta metáfora de lo que los hechos que ocurren bajo la superficie, del oscuro sub-mundo que pasa desapercibido. Jeffrey Beaumont es un tipo tranquilo, su vida es algo monótona, sin contemplar hechos demasiado trascendentes. Un día como cualquier otro encuentra una oreja humana en el campo. Hay un misterio esperando ser desvelado.
Sandy es la hija del detective de la ciudad. Una dulce e inocente rubia cuya tierna personalidad contrasta con la oscuridad del enigma. Ella representa la superficie que vemos, el mundo bello y apacible que sólo transmite paz y tranquilidad. Hay alguien involucrado en ese misterio. Una cantante llamada Dorothy Vallens. Canta en un club nocturno. El Club Lento. Sandy y Dorothy. Dos mundos totalmente diferentes. Sin embargo, ambos le atraen a Jeffrey fuertemente. Sandy es el mundo tranquilo; los suburbios, los jardines y los petirrojos, lo aceptado y lo convencional. Dorothy en cambio es lo desconocido; lo intenso, lo prohibido, la sensualidad y los labios rojos.
spoiler:
Hay alguien más: Frank. ¿Quién es Frank? Un perverso drogadicto. Un hombre enfermo y depravado, la más peligrosa de todas las criaturas malditas que habitan el sub-mundo al que Jeffrey se ha adentrado. Mantiene amenazada a Dorothy. La visita y le pide que haga cosas horribles y la trata de una manera sádica y cruel. Disfruta golpeándola, llamándola desgraciada, metiéndole un trozo de su vestido en la boca y simulando que la viola. Habla incoherencias, actúa como un niño y constantemente inhala algo. Es un demonio lleno de locura. Su hogar es el inframundo, pabellón tenebroso por el que desfilan narcotraficantes, secuestros, carreteras oscuras, crímenes y muertes sin resolver.
"Es un mundo raro..." Claro que sí. "¿Porque existen las personas como Frank?" Se pregunta Jeffrey. Muchas veces la oscuridad nos aterra porque no sabemos todo lo que se pueda ocultar dentro de ella y nos imaginamos lo peor. Asesinos, monstruos, fantasmas... todo puede estar allí. ¿De donde vienen esos espectros? Queremos averiguarlo. Les tememos y a la vez queremos saber todo sobre ellos. Ese mundo raro es el mundo del que siempre escuchamos, muchas veces en el noticiero. Todos esos hechos sangrientos, extraños, macabros y sorprendentes que ocurren todos los días. Están allí, ocultos en la oscuridad; contrastando con la vida que nosotros vivimos, una vida correcta y feliz.
Y nos muestra como nos hechiza la seducción que provoca el misterio, el morbo puro, la fascinación que ejerce sobre nosotros el descubrir otras realidades ajenas a lo que conocemos; y si estas se vislumbran extrañas y horribles, nos parece mucho mejor, mucho más excitante. Estamos ávidos de nuevas emociones y el misterio es sólo un pretexto para comenzar una aventura. Descubrir, el ir más alla de lo que se nos está permitido, es algo intrínseco de nuestra naturaleza, y el adentrarnos en esos mundos inquietantes y sórdidos que habitan debajo de la tranquilidad también, y son los lugares que inevitablemente tenemos que visitar para satisfacer toda nuestra hambre y revelar los secretos.
Representan nuestra parte oscura y oculta, todas esas perturbantes emociones y deseos que llevamos dentro, pero que nunca dejamos salir. Así, inconscientemente damos rienda suelta a nuestra propia enfermedad. El misterio nos enamora, hacemos el amor con él, nos golpea y nos lleva a dar un paseo por el infierno. Y, como Jeffrey, todo comienza con la simple curiosidad, escabulléndonos en su habitación y escondiéndonos en su armario; desde donde lo vemos desvertirse tranquilamente mientras obtenemos valiosa información. Tercipelo Azul... Suave y brillante, como la seducción y el deseo. Atractivo y envolvente, como el misterio. Azul, el color de los sueños. Pero a veces los sueños son aterradoras pesadillas.
"Cuando no sabes sobre algo,y la gente está actuando de un modo inusual, comienzas a preocuparte."
-David Lynch