A propósito de esos dibujos de percepción e ilusiones ópticas, de los de “¿qué ves, la anciana o la joven con sombrero?”, alguien había traído un libro de dibujos estereográficos al día siguiente:”Magic Eye” que se llamaba. En un dibujo homogéneo de símbolos ordenados sobre fondo carmesí bastaría seguir las instrucciones (cambiando la distancia de visión, con los ojos turulatos) para encontrar una “figura” en 3D emergente sobre el caldo licuado que una visión desenfocada del dibujo causaba (al parecer debido a que los dos ojos miraban independientes y desacoplados). Imposible que un tuerto pueda ver la “figurita”.
Aquella tarde, de la muestra de 10 individuos expuestos al enigma por riguroso turno y algún tirón con “déjame a mí”, los resultados fueron los siguientes:
- Individuos tipo A: 3 individuos. Vieron la “figura” al poco tiempo. Luego comentaban entre ellos con gran satisfacción el “momento” y el “método” que utilizaron. También ayudaban con entusiasmo a los demás acercándoles y alejándoles el libro de las hocicas.
-Individuos tipo B: 3 individuos. Al pasar más de 3 minutos de intentos infructuosos decidieron desistir y se dedicaron a sus quehaceres (más trascendentes o banales, eso no viene al caso).
-Individuos tipo C: 1 individuo. Sin lograr tampoco ver la “figura”, alegó que el juego realmente no era interesante; que lo sería si cada observador, al igual que en la mecánica cuántica, pudiera variar observando el propio estado de lo observado; en este caso, la “figura”.....Al principio, su discurso dejo desconcertado a los demás individuos; pero, ¡oh!... créanme que era una voz crítica apolínea, de pecho hercúleo y de cabello largo áureo deslumbrante bajo el sol. Así que los 2 individuos tipo D acompañaron a C en discurso tan fehaciente.
Incomprensiblemente un individuo tipo D vio al rato la “figura”,…. ¡y seguiría en sus trece!
-Individuos tipo E: 1 individuo. Este fue el más lamentable. Tampoco advertí la “figura”. Yo, que desdeñaba a los que la tarde pasada no fueron capaces de ver tanto a la anciana como la joven del sombrero, que poco menos que los taché de idiotas; ahora, quitaba hierro al asunto y despreciaba estos juegos considerándolos inútiles.
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Sobre la peli en cuestión unas preguntas( en el spoiler que es inofensivo):
spoiler:
1)-¿Son obras como “2001: Odisea en el espacio” hechas con el propósito de hacerte pensar?
2)- En caso de que sí, ¿habría que valorarlas por la dificultad de las preguntas que formulan (y que por supuesto han de tener solución)?
3)-¿Hasta que punto pecamos de calificar como sublime lo que entendemos y de asquerosamente gafapasta lo que no?
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1)- “2001: Odisea en el espacio” no tiene un ritmo lento si andas intrigado con el monolito. Kubrick plantea (con A.C.Clarke no entro; estoy hablando de la película) y luego te mira socarroncillo (como hacía Orson Welles, también como Felipe González o Miguel Ángel Rodríguez). Después, ni resuelve ni se moja; termina con lo fácil.
2)- Valoro “2001” como problema, pues así sospecho que el film quiere ser valorado. A mí el monolito nadie me lo tuvo que explicar, lo vi rapidísimo. Me temo que ello le resta encanto al film; y además lo alarga.
3)- Trato de corregirme, la prueba está en mi segunda respuesta (incluso penalizo por entenderla tan rápidamente); pero definitivamente tengo algo de envidia de los que vieron la maldita “figura”.
Por cierto, la puntuación...7 "pelao".