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¿ Final ? No, el viaje no termina aquí...
Cuando se realiza una trilogía, normalmente el punto flaco suele ser la tercera parte, pues las ideas se acaban, y se recurre a repetir lo bueno de las primeras entregas, con la consiguiente falta de originalidad. Y sobre todo en las películas épicas, donde se suele dejar de lado la parte íntima de los personajes, para llevarlos hacia grandes batallas y gestas que serán dignas de recordar por los siglos de los siglos, amén. Pero Peter Jackson no. En el guión de esta película, los personajes sienten, respiran, y evolucionan, y todo ello en un grandísimo mundo épico que no escatima ni un ápice de espectacularidad.
Muchos critican a Jackson de haber hecho su propia versión de la obra maestra de Tolkien, de la que yo soy ferviente seguidor desde hace mas de 10 años, y en ningún momento me sentí ofendido por la adaptación. Partiendo de la base de que un libro debe ser trasladado al cine, y no copiado, Jackson logra un trabajo soberbio, pues consigue lo que Tolkien hubiera deseado: que tuviera la esencia de su obra cumbre, y ciertamente, la trilogía de Jackson la tiene. No por calcar el texto original vas a hacer una mejor adaptación, cosa que algunos no entienden.
Un texto tan rico en metáforas, dobles sentidos, y una maravillosa moral, está patente en la película, y nos demuestra que todos, sin excepción, por muy pequeños que seamos, podemos cambiar el mundo si nos lo proponemos, y somos honrados de corazón y si no nos rendimos jamás. Con la ayuda de la amistad se puede salvar cualquier obstaculo. Y de éso se da cuenta muy bien Frodo, a quien vemos avanzar durante la obra, y convertirse en lo opuesto que era al comienzo, al igual que Aragorn, o Sam, o cualquier otro miembro de la compañía, que cambiará conforme las circunstanciaslo hagan, y serán unos personajes que calarán hondo en el espectador.
Y algo que consiguió extraordinariamente Jackson fue recrear la Tierra Media. Un auténtico prodigio de técnica y arte, pues cada recoveco de la novela ha sido recreado majestuosamente. Minas Tirtih, Hobbiton, Mordor, cobran vida delante de nuestras narices, y sólo podemos quitarnos el sombrero para felicitar a Jackson por su maestría. Y a todo ello, una de las mejores bandas sonoras de la historia, compuesta por un inspiradísimo Howard Shore, cargado de tintes épicos y oníricos, que nos transportan a la Tierra Media en cualquier momento...
La cinta alcanza unos momentos de emoción sublimes. Durante los momentos finales, secuencias de batalla y momentos épicos, uno está sentado a la butaca, con el corazón en un puño, contemplando lo que acontece, pues son unos personajes que ya forman parte de nuestras vidas, y nos importa lo que les pase, y al final, por qué no, derramar unas lágrimas sabiendo que todo ha acabado, un período de nuestra vida cinéfila ha tocado a su fin, y sabemos que habrá un antes y un después de esta, ya, obra clásica del cine...
Tony Montana 
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