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La vida de los otros
Otra película más para defender la salud del cine actual frente a los nostálgicos de los años 30 a 50. Y lo hace además con muchas de las virtudes del cine de esa época. No es necesario aquí defender el film en base a argumentos técnicos, de investigación de lenguaje formal ni ideas por el estilo. Se trata de una historia contada linealmente, sin saltos en el tiempo ni complicados giros argumentales. Un ritmo constante sin sobresaltos, elegancia en la narración, en los actores, en la dirección. Todo encaja perfectamente y, para colmo, no cae el la artificiosidad de los diálogos de Bogart y sus contemporáneos (con su dialéctica robótica que alguien un día definió como elegante, precisa, inteligente y que parece sacada de un robot de la serie Doctor Who).
Se le puede achacar únicamente eso, que no aporta nada en el desarrollo de nuevas ideas cinematográficas, que sigue esquemas ya conocidos, nada más. Es una película en la que tengo que admitir que hasta me ha gustado como acaba (siempre huyo de valorar el final de una película porque de alguna manera lo asocio a la típica opinión simplista “es que me decepcionó el final” o “me encantó, al final lloré como una magdalena”). Es este caso no puedo evitarlo, la dedicatoria me encantó, zanja la relación entre los dos protagonistas de forma limpia, sin alargar el metraje innecesariamente.
Sutil, inteligente, honesta, incluso factible, en el sentido de que la historia pudo ser, en esencia, perfectamente real.
nhikinhakapu 
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