No sé por donde empezar. Quiero decir tantas cosas de este gran film que seguro que me dejo algo atrás. Todo es perfecto.
Para empezar, hablemos un poco de la historia. Un grupo de atracadores a los que le sale mal el asunto. Se reúnen en el punto de encuentro y esperan a que poco a poco vayan llegando los demás compañeros. Al mismo tiempo, pretenden resolver la gran pregunta: ¿Quién les ha tendido la trampa?
Hasta aquí puede parecer sencillo. Sin embargo, Tarantino elabora un guión con unos diálogos maravillosos, llenos de fuerza. La puesta en escena de toda la historia que elabora el director (y guionista) es muy original y simplemente excelente. Poco a poco vamos conociendo a todos los personajes, de qué va toda la historia, etcétera etcétera.
El reparto es perfecto, no podría ser mejor. Un excelente Harvey Keitel y un gran Steve Buscemi. No podemos pasar por alto a Michael Madsen ni al agónico señor Naranja de Tim Roth.
Tarantino luego añade un poco de sangre, algunas balas, no muchas. Nos sumerge en una trama apasionante, un thriller en toda regla, con, como digo, unos diálogos que recuerdan a los de Pulp Fiction (Q. Tarantino, 1994) y un final que jamás podríamos esperar.
En definitiva, un film excelente.
spoiler:
Un film que además deja escenas míticas para el cine como el baile del señor Rubio (Madsen) ante el policía secuestrado; la historia del lavabo que cuenta el señor Naranja (Roth), destacando por supuesto la situación en la que le cuenta la historia a los mismos agentes del lavabo; o el final, cuando entran unos policías que no vemos y cuando el señor Blanco (Keitel) mata al Naranja, o los escasos dos minutos antes, de todos apuntándose entre ellos.