|
Dedicado a mi abuelo.
Mi abuelo fue bombero en unos tiempos donde los medios no eran precisamente los mejores - por supuesto infinitamente peores que los de la película-. Sufrió casi 25 accidentes en actos de servicio, y se hizo querer y respetar por todos. Llegó a Jefe de Bomberos de una capital de provincia española, y lamentablemente falleció en una operación que a priori no tenía mucha importancia. Yo era un niño, y nunca pude preguntarle que le pareció “El coloso en llamas”. Pero estoy seguro que le gustó. A mí también. Por eso esta crítica está dedicada a todos los hombres y mujeres que luchan contra el fuego y que nunca tendrán tantas películas como los abogados, los militares, los políticos o los periodistas, pero que probablemente son igual de importantes o más.
“El coloso en llamas” es la Biblia del cine de catástrofes, no cabe duda. Estamos en el momento culminante de este tipo de subgénero que hizo furor en los setenta. Antes hubo otras y después vendrían más, pero ninguna como esta.
Y es que conseguir que la 20th Century Fox y la Warner Bros, se unan para un proyecto así ya dice mucho. Al frente del proyecto Irwin Allen, el mayor especialista de este tipo de películas (“The Master of Disaster” le llaman en Estados Unidos), que se encargó de rodar las escenas de acción. En cambio, las pausadas y de diálogo las filmó John Guillermin, un director británico de mucha clase.
El resultado es muy bueno -destaco especialmente su montaje- demostrando que una superproducción también puede tener momentos de gran intimidad en medio de escenas grandilocuentes. Los secundarios perfectos, de los protagonistas Newman bastante mejor que McQueen. La crítica a los constructores, sigue siendo la más sencilla y lúcida que se ha hecho jamás.
Por cierto, el vestido de Faye Dunaway es el que hace que la temperatura suba. Que mujer. Si la hubieran echado agua encima el fuego se hubiera extinguido antes.
Nota: 7,6.
vircenguetorix 
|