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Por encima de todas sus imperfecciones, llega directa al corazón.
Esta es otra de esas películas que, aunque esté pasando sin meter mucho ruido por la cartelera, yo estaba deseando ver, mucho más que el mayor y más publicitado de los éxitos.
Una vez vista, Hacia rutas salvajes resulta ser película profundamente irregular y desproporcionada en algunos momentos, y en cambio ha conseguido llegarme al corazón.
La película cuenta la historia de Christopher McCandless, un idealista chaval que una vez terminada la universidad decide romper con todo (familia, amigos, vida acomodada, lujos), e irse a Alaska a vivir de y con la naturaleza. Vemos la odisea, llena de encuentros y desencuentros, que lleva al protagonista desde su casa hasta las deslumbrantes y salvajes montañas de Alaska. Por el camino va (vamos) conociendo a diferentes personajes que le empujan aun más si cabe a conseguir ese sueño, y con los que vive momentos realmente emocionantes.
Todo este viaje, tanto exterior como interior, del protagonista está narrado de forma apasionada pero también muy irregular. Saltos en el tiempo, voces en off, un guión demasiado presente y un exceso de reflexiones sobre el ser humano y la vida, hacen de Hacia rutas salvajes una experiencia que puede resultar tan fascinante como agotadora por momentos.
Afortunadamente la historia y los personajes están por encima de la forma en que nos cuentan la película. Es por ello que, pese a lo irregular del conjunto, la historia de Christopher McCandless acaba resultado cercana, contagiosa y profundamente emotiva. La presencia de la exuberante naturaleza proporciona momentos de una sobrecogedora belleza, y la intervención de algunos de los personajes alcanza momentos de conmovedora emoción. Hacia rutas salvajes es una película que despierta ganas de disfrutar de la vida, y eso es algo que pocas películas consiguen.
Sean Penn ha tenido la suerte y el acierto de contar con el espléndido Emile Hirsch como protagonista, un actor con una mirada limpia que acierta de lleno en el retrato que hace del protagonista, llegando a cotas extraordinarias al mostrar la pasión, el desamparo, la angustia y el entusiasmo del personaje a lo largo de la historia. Del largo, y excelente, reparto cabe destacar a los personajes de Catherine Keener y Hal Holbrook, un prodigio de sabiduría y emoción, tanto los personajes como los actores que los interpretan.
No quisiera acabar sin mencionar las espléndidas fotografía y música, y destacar la canción Guaranteed que acompaña de forma preciosa varios momentos de la película.
ernesto
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