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La búsqueda del ejemplo
Balthazar quizo llevar a la gran pantalla una historia real con tintes épicos conmovedores. Compréndase a la épica como el motor para poner en funcionamiento sentimientos elevados a planos sublimes mediante lecciones de honor y ética original e intachable. Sin embargo, Ben x planea por sobre la lección moral y por momentos hasta podría decirse que cae en el melodrama moraloide.
Antes, que nada, felicitaciones a Greg, o a Ben, lo cierto es que ha conformado un personaje verdaderamente creíble, de carácter quebradizo y tendencias autistas. la cámara y el fluir narrativo se adecuan a la mentalidad del protagonista: planos detalle que remarcan su perfil obsesivo, cierta estética videoclipera para demostrar su visión dinámica, por momentos caótica del mundo externo. Ben no construye un solo mundo en base al video juego, más bien toda su vida está conformada por fantasías diurnas que lo complementan allí, donde los hechos concretos no alcanzan, dada su incapacidad comunicativa. Lo que sí se resiente en el armado estructural de la peli es esa clara tendencia explicativa con sabor a diccionario de psiquiatría básica más esos salpicones testimoniales como si de un cuadro honorífico estuvieramos hablando. La peli es interesante, aunque no innovadora en su temática ni en sus técnicas narrativas, pero sí patina demasiado en moralinas básicas, en el intento de dar un ejemplo a seguir sobre conductas reprochables o la identidad aceptada para el protagonista y para los demás.
Recomendable, sin dudas, Ben x constituye un intento honesto por parte del cine para reflejar ciertas tendencias y ciertos hechos, aunque se resiente demasiado al ubicarse demasiado cerca del personaje en una postura no demagógica, pero si sensiblera en algun punto.
Juan Rúas 
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