Cuando vi el trailer en el cine no me llamó la atención, es más, me pareció que sería un bodrio de película, y resulta que nada más empezarla, la sala se llenó de magia, una magia que hacía que nos riéramos de las penas de los demás, ya que la película cuenta como soportar lo que viene después del fracaso, la pena interior.
Al ver esta familia das gracias a Dios de no formar parte de ella.
La misma historia saca lados buenos donde solo puede haber lados malos y acabas con un buen sabor de boca.
Steve Carrel hace un formidable trabajo como gay depresivo, un gran cambio después de verlo en toda clase de comedias.
En el momento en el que escribo aún no se han celebrado los Oscars, pero espero que gane a mejor película y mejor guión. Se lo merece.
spoiler:
La escena en la que el chico se da cuenta de que no puede volar por ser daltónico es impactante, y una parte de nuestra ilusión muere con la de él.