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Una de mis favoritas del género.
Ésta experimentó la tensión desde el minuto cero. Jugó con la falta de momentos sangrientos, y a la vez jugó con la conciencia del espectador, del cinéfilo más exigente.
Sugiere todo el tiempo, no sobran los momentos donde realmente vemos algo.
Va y viene, y en todo ese transcurso juega con nosotros.
De las más escalofriantas y precisas. De las mejores que he visto.
Canadá le gana la apuesta al gran mercader americano y le da vida a este clásico impoluto que sigue siendo el fetiche de exitosos directores.
Una película vehemente y rendidora. Climática, pavorosa, atrapante, asfixiante, única. Podría adjetivarla de mil maneras y me quedaría corta. Cómo no hacerlo con la película que más miedo infundó en mí. Me marcó a fuego, sé que mientras viva no podré olvidar esa mecedora del mal, esa mansión diabólica, el viejo y oscuro ático, esos instantes previos al gran desenlace, lo escalofriante que luce George Scott. Ninguno de estos detalles, o tantos otros, son olvidables.
De las más recomendables, de las mejores. Todas son loas y caricias para este eterno clásico.
Rockmina 
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