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Vive cada día como si fuese el último, una vez acertarás
De poco sirve tener una mujer y una hija, un chalé y un monovolumen cuando el zenit del día es la masturbación matutina.
Mendes y Ball a dúo se cargan el "sueño americano", lo hacen pedazos, anteponen, con el magistral personaje de Spacey, la búsqueda del ser a los bienes materiales y las relaciones superficiales del día a día.
La metamorfosis del protagonista es impresionante. Debido al despertar de su apetito sexual, tras conocer a una atractiva amiga de su hija, Lester abre los ojos. Bajo la premisa: "hoy es el primer día del resto de mi vida" y con una narración desde la tumba, irá relatando los cambios en su vida rutinaria, acercándose a un ideal anárquico y rebelde, no muy efectivo en la realidad, pero plenamente satisfactorio ( la "inmortal" sonrisa de oreja a oreja que tiene el maltrecho Lester en la escena final tiene mensaje).
Irónica crítica de muchos aspectos de la sociedad americana y su "way of life", la sumisión en el trabajo, la rutina marital, la superficialidad y los prejuicios sociales son algunas de las víctimas del filme... no queda títere con cabeza.
Marco Scola 
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