|
PRIMERA PARTE DE LA MEJOR TRILOGIA DE TODOS LOS TIEMPOS
Bienvenido joven aventurero,... Estas a punto de ser transportado a un hermoso mundo lleno de fantasía, donde todo puede ser posible, un mundo tan detallado y verídico, que creerás en su existencia, un mundo diferente, pero no tan distinto, familiar, pero no demasiado conocido. De la mano de Peter Jackson, discurrirás sobre un elaborado engranaje, tejido por la increíble imaginación del considerado para muchos el verdadero padre de la literatura fantástica moderna de cuyo nombre, "John Ronald", no te resultará familiar, pero cuyo apellido, "Tolkien", no podrás obviar de tu memoria, y a través de su principal obra, descubrirás la tremenda herencia que nos brindó.
Peter Jackson, director neozelandés, orgulloso de dar sus primeras pinceladas de genialidad como profesional en el cine casposo, con peliculitas como "Mal gusto" y "Tu madre se ha comido a mi perro", y rodeándose de auténticos profesionales en la materia, que junto a la empresa de efectos especiales Weta Digital, lograrán que esta complicada adaptación no chirríe en ningún momento.
Si utilizamos como referencia la adaptación animada de Ralph Bakshi, creación fidedigna de este maravilloso legado tolkiniano, con un proyecto apreciablemente ambicioso donde los problemas de estructuración de esta mastodontica historia, y el presupuesto siempre insuficiente para tal empresa, hicieron estragos en el resultado final, podremos hacernos idea de lo complicado de su acomodo literario al cine.
En la cinta de Jackson, nos encontramos ante una primera parte del señor de los anillos, indivisible en su estructura, pero que dentro de una disposición cinematográfica meritoria, consigue desgranar, de una manera admirable, y cerrar un primer nudo, de una amplia trama in crescendo, obviandonos un desenlace impredecible, creando al espectador una sensación de insatisfacción, a pesar de su largo metraje, y con ganas de más, tanto a los antiguos fans de Tolkien, como a los que desconocían la trilogía.
Carlos Engo 
|