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Si es que el Rob Reiner cuando se pone...
...sobre todo si se rodea de gente como Kathy Bates y James Caan.
Hay que ver lo que se puede montar con cuatro duros, una buena historia y dos protagonistas excepcionales que desbordan talento por cada poro de su piel.
Cuando Annie habla de Misery sentimos nauseas (como Paul); cuando habla en nombre de Dios, palpitaciones (como Paul); cuando se deprime, escalofríos (como Paul); pero cuando se enfada... cuando Annie se enfada llegan los temblores, los sudores fríos, la claustrofobia, la impotencia rozando el límite de lo humanamente soportable, el terror absoluto.
Caan realiza el mejor trabajo de mímica que he contemplado en tiempo. Su cara es el reflejo en el que el espectador puede reconocerse.
Asfixiante, aterradora e imprescindible.
Tania 
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