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¿Nos duele Africa?
Nueva demostración del talento inmenso de Meirelles, repite los mismos trucos que en Ciudad de Dios, pero esta vez con mayores medios y con un enclave espacial mayor y más ambicioso. Es una película densa y cerebral, en la que por momentos cuesta seguir el hilo, pero que cuando lo consigues te das cuenta de que todo encaja y de la tremenda historia que se te está contando. Amén claro de cómo se te está contando, con ese tremendo Meirelles al otro lado, con su cámara metiendose en las entrañas de los poblados africanos, de sus paisajes, de sus encuadres vertiginosos y de ese ritmillo tribal de fondo como en Ciudad de Dios. Es también la historia de un matrimonio formado por un diplomático conformista, educado hasta la exasperación, realista y práctico y de su mujer, una activista vigorosa, enérgica, poco convencionalista...y de ese equilibrio que se rompe en mil pedazos cuando no solo esta es asesinada, sino calumniada. Antológico el final, en esos paisajes desérticos y totalmente agonísticos de Sudán. En resumen, una de las grandes películas del año.
pelderoke
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