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El hombre del sombrero (I): La aventura total.
1936. El hombre del sombrero luce uno que ya hace unos años ha pasado de moda, demasiada ala para estos tiempos. Pero él sigue en sus trece y por ello está a punto de perder un brazo por recuperarlo. El hombre del sombrero es Harrison Ford, actor simple, mediocre quizás, pero que ha representado a dos de los héroes más entrañables y cotizados de los 80. De la mano de George Lucas, el Harrison que había participado de secundario dos grandes películas de Coppola, comenzó a ser considerado un principal más que rentable en numerosos proyectos de la época, entre ellos este al que ya de principio denominamos la aventura total.
Raiders of the lost ark o En busca del arca perdida representa para toda una generación esa aventura total, el cine de entretenimiento más puro y divertido, de digestión fácil y no exento de complicidad de cara al espectador. Y no sólo esa generación lo contempló con admiración, la siguiente y un par de ellas más disfrutamos de sus bromas a destiempo, del carácter de las mujeres con las que se cruzaba y de su batalla arqueológica contra los siempre malvados nacis ya bien entrados los 90.
La aventura total es trepidante y perdura en el tiempo, en la aventura total hay buenos con salero y malos de entrecejo fruncido, competidores envidiosos y traidores, hay cicatrices y un final lo más fantástico posible. En la aventura total hay una piedra que rueda, una señorita que tumba camioneros a chupitos, una excavación y un buen amigo con sobrepeso. Hay confusiones y luchas desiguales, hay una pistola contra un sable, hay carcajadas y chulería. La aventura total es previsible y absurda, pero tiene ENCANTO y DIVERSIÓN como ninguna otra, por eso ella es la aventura total.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: Con su permiso, uso el término, siempre desde la admiración.
aka IDIOT 
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