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Viaje al centro de la nada
Inválido reciclaje de la obra de Verne que se erige en una suerte de despropósitos argumentales y técnicos. El banderín de enganche sin duda es el formato 3D de la cinta, aunque ni tan siquiera esto sorprende, entre otras cosas porque no se aprovecha la tecnología nada más que en una mínima parte de la historia.
Me sorprenden dos cosas. La una, la elevadísima nota que tiene; la otra, los comentarios de la gente que estaba en el cine cuando la vi. Lo estaban flipando.
Puede ser que, en este sentido, el que escribe no se vea facilmente sorprendido por los films en tres dimensiones. Ya he estado en muchas atracciones de parques temáticos que ofrecen espectáculos de este estilo y voy asiduamente al cine imax del centro comercial Plaza Mayor. Ahí sí he podido ver verdaderas muestras de lo que pueden llegar a dar de sí las 3D, nos guste o no, germen del cine del mañana.
Bardo the Archer 
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