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Diversión inofensiva
Siete años pasaron desde que Martin Campbell nos devolviera el gusto por las aventuras clásicas con su discreta pero entretenida Mask of the Zorro (y posteriormente con la también interesante Vertical Limit). Ahora el equipo casi al completo repite en esta simpática secuela que mantiene muchas de las virtudes que tenía la original, mezclando aventura, intriga y comedia a partes iguales. Sin embargo el público al que está destinado este film, a diferencia del anterior, es esencialmente infantil y familiar. Esto limita notablemente el film, simplificando los diálogos y aumentando las inverosímiles acrobacias. El guión está lastrado en ese sentido sensiblemente, con un argumento resultón, pero sin la más mínima complejidad o sutileza. A pesar de eso Campbell se maneja con soltura, y a pesar de la duración (por encima de las 2h) y de más de un momento que podían haber cortado porque no aportan nada al film, consigue una divertida muestra de género aventurero que prácticamente no aburre. Es cierto que algunas piruetas imposibles cuestionan un par de leyes naturales y puede que los actores no hagan sus mejores trabajos, pero nadie puede negar que sea una película que se ve con facilidad. Eso hoy por hoy no es tan habitual. Además es esperanzador encontrar un film que da más importancia, como antaño, a las piruetas y acrobacias antes que a la violencia y a los efectos infográficos (que por supuesto los hay). Un diseño de producción muy cuidado, desde los correctos actores, las bellas localizaciones, y competentes fotografía y banda sonora hacen del conjunto un entretenimiento agradable, que no brillante, pero que cumple con su propuesta sin trucos: divertir.
jairechu 
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