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Van 40, ideas, genialidades, dudas, estrellazos...
Atrapado en unos esquemas algo frustrantes, la última obra de woody Allen destila desorden. Una vez más, una trascendental decisión moral, es el centro de la película, le falta dedicación y aunque a veces es intensa, temina por resultar simplona e injustificada.
Un film de desarrollo predecible y algo superficial, intenso a veces, pero resuelto a bofetadas.
diegofisher 
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