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Bodrioman
Superhéroe resentido y justiciero enamoriscado de una chica mona: este es el resumen del "Darkman" que triunfa en el circuito de monitores de vídeo de los autobuses de línea (yo lo vi en la Continental-Auto). "Darkman" se inspira en la estética y la forma de narrar de los tebeos, algo originalísimo que a nadie se le había ocurrido antes. A menudo parece una parodia (sin gracia) de las películas de terror de la Universal, con su monstruo incomprendido lleno de sentimientos y de ira, su banda sonora trompetera y sobreimpresiones de calaveras, llamaradas, probetas que vuelan (poética forma de indicar el paso del tiempo en un laboratorio) y mucho primerísimo primer plano de pupilas dilatadas. Esto se completa con inacabables escenas de acción y mucho gasto de coches (y hasta helicópteros) estrellados. Ridícula de principio a fin, tiene unos diálogos cuya mayor merito estriba en pronunciarlos sin sonrojarse (los actores lo consiguen). Estas frases selectas darán idea al inteligente lector del nivel general de este oscuro bodrio:
-Oh, Dios, ¿en qué me he convertido?
-Hay tanto que contar... Te lo contaré todo.
-¡Arde en el infierno, ja, ja, ja!
-Mira, mira a tu alrededor, porque yo lo he construido. ¡Yo lo he construido!
-Si me dejas morir, serás tan malo como yo, o peor. ¡Ja, ja! ¡Te conozco! ¡Es algo con lo que no podrías vivir!
Macarrones 
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