Es probablemente la película de vampiros peor aprovechada que he visto. No digo la peor, porque sin duda las hay con peores pretensiones, intérpretes y presupuesto. La pena es que la ambientación es muy buena, y la idea de partida es sugerente y abierta a un buen desarrollo argumental. Pero al poco rato te desengañas, y te encuentras con una historia carente de la más elemental lógica o sentido, en una trama que parece escrita por el hijo recién nacido del guionista.
Sigo en el spoiler...
spoiler:
Como en muchas películas del género de terror en general, se cae en el error inicial de la espectacularidad fácil, y se dota a los vampiros de unas capacidades tan sobrehumanas que a mitad de metraje deben echar el freno, y como casi siempre derrapan y se pasan de frenada. Las criaturas son superfuertes, superveloces, inmunes al frío... y lo suficientemente inteligentes como para vigilar a sus víctimas desde lo alto de los tejados.
Pues aunque parezca mentira, en todo un mes no son capaces de matar a toda la gente de un pueblecillo habitado por cuatro gatos que viven en casitas de madera, todas muy próximas. No desmerezco las habilidades de los supervivientes, pero por momentos la gente cruza el pueblo tranquilamente e incluso organizando bastante alboroto y el grupo de vampiros ni se entera, deben estar entretenidos haciendo muñecos de nieve.
Aparte de esto, merecen mención otras cosas absurdas:
- La existencia de un humano que ayude a los vampiros, totalmente prescindible.
- El incendio del pueblo y la lucha final.
- El supuesto final romántico, donde la chica se queda tan a gusto al lado de un tío que se está carbonizando... sin palabras.
En resumen, la película te resultará interesante si quieres conocer durante los primeros minutos las dificultades de vivir en un pueblecillo apartado de Alaska. Si lo que buscas es una cinta con un buen guión y buenas interpretaciones, esta no es la más apropiada.