Confieso que no son santo de mi devoción las películas musicales. Salvo honrosas excepciones voy a verlas con no poca desconfianza. Sin embargo, en esta ocasión me he topado un poco de bruces con un musical casi sin saberlo. Once es la prueba palpable de como con un buen guión, dos actores no profesionales (músicos) y un puñado de euros se puede hacer una gran película aunque sea musical. En esta búsqueda de la segunda oportunidad la historia encaja perfectamente con la interpretación de las canciones sin que se hagan pesadas.
En suma, una historia que se recorre de forma muy agradable.
spoiler:
Hasta que al final se impone la amargura.