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Cuando el cine se convierte en referente vital
Mi primera crítica en filmaffinity no podía sino ir dirigida a una película que ha marcado un antes y un después en mi vida.
“Cinema Paradiso” es mucho más que una obra cinematográfica: es un referente vital, un fiel reflejo de todo aquello que la existencia puede otorgarnos y quitarnos. “Cinema Paradiso” es mucho más que su excelente fotografía, su inmensa banda sonora o sus primorosas interpretaciones: es una lección de sabiduría, de sentimientos. La empatía de la película con el espectador es total, puesto que en ella aparecen, de forma desnuda, todos aquellos sentimientos que gozamos o sufrimos día a día en nuestras vidas: el amor, el desamor, la ilusión, la tristeza, la nostalgia, el éxito y el fracaso…
Quien ve “Cinema Paradiso” enamorado estará aún más enamorado, quien la ve nostálgico tendrá alegría de recordar, quien la vea triste se dará cuenta de que todo irá a mejor, quien la vea alegre llorará de felicidad… pero nadie podrá dejar de admirarla.
La película se desarrolla en un largo flashback del protagonista, Totó, un niño huérfano aficionado al cine y cuyo mejor amigo es el anciano Alfredo (encargado de proyectar las cintas en Il Nuovo Cinema Paradiso del pequeño pueblo italiano de Giancaldo). Me atrevo a afirmar que la relación de Alfredo y Totó es una de las más enriquecedoras de la historia del cine; la forma en que estos dos personajes interactúan y se complementan a lo largo de años es indescriptible. El amor de Alfredo por Totó es tan sincero que le anima a triunfar en la vida aun a costa de renunciar a sus raíces en el pequeño pueblo italiano; ésta es una verdadera muestra de que el verdadero amor es desprendido.
Ese flashback es una antelación del propio flashback que todos habremos de tener en nuestras vidas, del momento en el que de verdad hagamos balance de nuestros logros y fracasos y de lo relativo de ambos, de las antiguas amistades, de su herencia vital, del amor… ¿qué decir del amor?, la infancia despreocupada y feliz… absolutamente todo se encuentra en “Cinema Paradiso” conjugado y compuesto con una exquisita sensibilidad que hará que el visionado llegue hasta lo más profundo de nuestro corazón y nos azote el alma, para dejarnos finalmente una maravillosa sensación de profunda paz y melancolía… y quizá algunas lágrimas.
En definitiva, “Cinema Paradiso” es la más asombrosa expresión del cine como obra de arte trascendente y sugestiva. Una de esas películas que quien visiona no se cansará nunca de recomendar, pues sabemos que es el mejor regalo que podemos hacer a alguien que no la haya visto. Una joya total y absoluta, imprescindible, hermosa, ilimitada… patrimonio de lo que el cine puede lograr en el corazón de las personas.
(El resto de la crítica puede contar partes de la película)
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spoiler: El antológico final, donde Salvatore (Totó adulto) descubre el regalo que Alfredo le dejó antes de morir, es el colofón magistral a esta colosal película, la explosión final de todos esos sentimientos en una escena que sirve de homenaje a la historia del cine, y que a su vez ha pasado a formar parte de ella. Sin palabras.
Sopo87 
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