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Dos corazones rotos por las calles de Dublín.
En un año en el que, producciones tan comentadas y premiadas como "No es país para viejos" o "There will be blood", me han defraudado profundamente, llega esta pequeña joya irlandesa, de la que nadie ha oido hablar, que casi nadie ha visto, y... Llega. Hasta el corazón.
Destaco tres momentos de la película:
Cuando él está tocando y cantando en la calle, frente a una audiencia cero, y se deja la piel, como si estuviera actuando en un concierto ante un gran público. Luego llega ella y le da diez centimos.
Cuando los dos entran en la tienda de música y tocan por primera vez juntos una canción de él.
Y cuando él le regala el piano, y ella lo toca, junto con su familia y los vecinos, mirando hacia una ventana que ha quedado abierta.
davinsuper 
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