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Para descansar de lo de siempre
Cuanto más años van pasando más difícil resulta sorprender con algo original en esto del cine. Por cada nuevo estreno en las salas, ya hay un guión menos para el futuro. En las décadas de los 40, 50 o 60 cualquier idea era virgen. De ahí, a que casi todo lo de la quinta del blanco y negro hoy se vea brillante. Se movían con una libertad infinita en la originalidad pues abundaban los terrenos inexplorados filmicamente. Los guionistas ahora no están de capa caída, como se dice. Más bien, cada vez hay menos trozos de tarta en la mesa y se tienen que apañar como pueden con las migajas sobrantes de la originalidad.
Por eso mismo el espectador agradece el esfuerzo de Vincenzo, ya que con Cube concedió algo poco visto hasta entonces. Se la jugó con un proyecto extravagante, pero en mi opinión, le salió una obra sorprendente, entretenida, novedosa e inteligente.
Cuatro años más tarde apareció de listo un tal Sekula y la cagó con una segunda parte en donde prometía más trampas, más crueldad y más cube que nunca. Aparte de hacer una chorrada de secuela, le quitó la solera a esta primera película. Ella en solitario hubiese lucido mucho más de lo que ahora luce por culpa de Cube 2 y de Cube Zero (que no he visto ni quiero).
Si no conoces Cube póntela. Y con eso descansas de lo que dan los demás; lo mismo de siempre.
JuanCádiz 
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