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RECIÉN NACIDO CON UNA PRECIOSIDAD POR MADRE Y UN CALAVERA POR PADRE
La película está bien, aunque quizá haber ganado la palma de oro del festival de Canne fue un éxito excesivo. Los hermanos y directores Dardenne ponen de manifiesto cómo la vida no sigue las reglas morales de nuestra sociedad; no excluye a los irresponsables, a los calaveras, a los inconscientes, a los delincuentes o antisociales para multiplicarse, para florecer; al contrario, basta que uno sea un auténtico bellaco para que de él se enamore la muchacha más bonita, genere un hijo lindísimo con ella y encima ni se responsabilice del nuevo ser humano ni sepa siquiera qué mínimos valores y obligaciones connaturales conlleva el hecho de ser padre. Así de increible y anárquica es la vida y esto es lo que aborda estupendamente esta obra de cine.
Sin duda lo excelente, sorprendente y que deja al expectador atónito, es la relación del padre con su hijito a partir de que la madre se lo presenta. Esta parte de la película es de un dramatismo genial, pocas veces habíamos visto algo parecido tan bien filmado.
Fej Delvahe
Fej Delvahe 
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