El personaje de Dunne, se pasa la vida en su gris oficina soñando con una vida más colorida. De pronto se encuentra totalmente inmerso en ese mundo sorprendente e inquieto con el que había fantaseado.
Como Alicia en el país de las maravillas, pero en versión urbanita, Griffin Dunne entra en una gran aventura bajo la noche de NYC. Topando con personajes extravagantes, coloristas, abiertos al mundo. Atravesando mundos fantásticos, sorprendentes, oscuros y brillantes. Para entrar en una colorida pesadilla que le saca de su gris y oscurecida vida.
spoiler:
Pero ese mundo le supera. Volviendo a su oficina, en un gran final, en el que entra por sus puertas como si fueran las del cielo, con sus ropas y su piel descoloridas, monocromas. A causa de haberse convertido en una estatua. Una gran metáfora que simboliza su salida del mundo fantástico en viaje de vuelta a su mundo gris e invariante, que desemboca en la puerta de su oficina.
En la que abraza las calidas radiaciones de su ordenador, que le podrá volver a proporcionar esa vida vacía y monótona que tanto había echado de menos a lo largo de la noche anterior.