Diez años después de la invención del cine sonoro y siete después del crack del 29, Chaplin seguía pensando (y con razón) que a su genialidad le sobraban las palabras para expresar su gran preocupación por la situación de las poblaciones del nuevo siglo, inmersas en la Gran Depresión.
Este SÍ es el auténtico Charlie, el que poco antes viajó a Europa gravemente preocupado por el ascenso de los nacionalismos, el que llevaba años leyendo teoría económica para tratar de encontrar una solución a los efectos secundarios de la revolución industrial, el Chaplin más mordaz y también el más intelectual. Junto con "El gran dictador" y "Monsieur Verdoux", este filme fue un cúmulo de problemas para el brillante cineasta con la justicia norteamericana, enloquecida en plena caza de brujas comunistas.
Fue la última vez que encarnó al "hombrecillo" (o "Charlot"), el personaje del que se valió para contar varias de sus historias, y cuya voz (y por tanto la del propio Chaplin), a pesar de ser el filme 99% mudo, el público oyó por primera vez en esta película.
spoiler:
Fabulosos los gags, resaltando cuando el hombrecillo trata por todos los medios de ingresar en la cárcel, atrayendo a la policía mientras se va sin pagar, y ya esposado pide puros en un quisco... ¡y se los regala a los niños!