Una película brutal. Un clima asfixiante. Sin compararla con otras obras que igualmente denuncian las crueldades bélicas, es destacable la destreza de Dalton Trumbo para deshumanizar por completo la guerra, volviendo después a humanizarla con la misma pericia punzante. Las realidades paralelas del protagonista -entre oníricas y surrealistas- condimentan una historia cargada de realismo directo y explícito. Donald Sutherland está genial interpretando a un Jesús irónico y singular. La escena de la masturbación de la enfermera -Diane Varsi- ocupa un lugar privilegiado y memorable en la Historia del cine.
spoiler:
Por encima de todo, destaco la brutalidad del argumento y algunos de sus diálogos sobresalientes. El guión gira entorno a la terrible historia de un joven que queda postrado en una cama, ciego y sordo, sin poder comunicarse con el exterior. Sin brazos y sin piernas a causa de una explosión... Y en un momento del filme, uno de los militares al mando reprocha al sacerdote su escasa implicación en el caso, a lo que el religioso responde: "Esto es producto de su profesión, no de la mía".