"El orfanato" sería una de las mejores películas españolas de terror psicológico si no hubiera bebido de otras fuentes del género, pues inevitablemente aparecen claras influencias en su argumento de "Los otros" y "El espinazo del diablo". No obstante, tiene su mérito descubrir a un director debutante capaz de provocar tensión y angustia en el espectador a estas alturas del cine, así como a una Belén Rueda inmensa, demostrando que sirve para algo más que para la televisión (pese a su aspecto demacrado, conserva cierto atractivo y su interpretación es muy notable).
En sus partes inicial y final piensas que se ha mezclado un "popourri" de otras cintas de terror, pero su desarrollo compensa esa "previsibilidad" (ver spoiler). Allí es cuando tu corazón se acelera, te quedas clavado a la butaca y contienes la respiración, especialmente en un par de escenas que aterran por el qué habrá al otro lado, por el miedo a lo desconocido y por unos cuantos sustos inesperados. Además, encontré muy original el modo de contactar con el presunto fantasma, distinto a los tradicionales medios de comunicación con espíritus.
En resumen, una película que probablemente por sus precedentes no ganará el Oscar pero que es recomendable y una demostración de que existe cine bueno y malo, independientemente de la nacionalidad.
spoiler:
- Después de tantas películas que acaban igual, a nadie sorprende ya que Laura finalmente esté muerta cuando ve a los niños del orfanato (inocentes en cuanto a sus intenciones de asustar, pues ellos por su edad sólo quieren jugar y que no los desamparen, tema que está muy bien tratado en el guión). Además, hay que recordar que Laura ingiere barbitúricos para estar más cerca de la muerte y poder ser así más receptiva.
- El hecho de que, involuntariamente, Simón se quede encerrado en el sótano por colocar su madre un peso sobre la puerta no descubierta es bueno. Lo único que poco creíble, ya que no se puede explicar que, si el niño grita, nadie le oiga. Aunque con semejante casa, cualquiera sabe...
- La ambigüedad de la última escena también es digna de destacar, pues la sonrisa de Carlos nos deja con la duda de si él también puede ver a su mujer y a su hijo difuntos.